sábado, enero 22, 2005

El Clan de Murcia

En los altavoces: MClan - Antihéroe


Después de perderme el miércoles los conciertos de Hombres G y de mis compatriotas The Zinedines (cómo se lo curra nuestro regidor de fiestas cada San Sebastián), mayormente debido a mi desconocimiento absoluto de tales acontecimientos (es lo que tienen las épocas de exámenes universitarios) y a que nadie me avisó (grrrrr ten amigos para esto!), ayer me predispuse totalmente a disfrutar de una velada de Rock con el Clan de Murcia. Y cuando digo que me predispuse, es que me predispuse, pero de arriba a abajo, de cuerpo, mente y alma. Me vacíe la cabeza de todas las influencias poperas que mi cerebelo ha estado albergando estos últimos tiempos y volví a mis orígenes más rockanroleros. Vamos, que me pasé toda la tarde vestido de cuero en mi casa y desempolvando los viejos discos de Barricada, Barón Rojo, y Extremoduro, entre otros. Aiiii qué momento! Cuánta magia!


Qué pena que toda esa magia desapareciese justo en el momento de llegar a la Plaza España. Y no lo digo por el grupo, no (ellos, lo que se dice esforzarse, se esforzaron -a pesar de los gritos de un par de exaltados exclamando 'pelopoyaaaa, pelopoyaaaa', lalalala), lo digo por el ambiente que había. Pero claro, ¿qué puedes esperar cuando el escenario está rodeado de cientos de miles de chiringuitos de hamburquesas y puestos de churros? Una vergüenza! que hagan estas cosas cuando vienen a cantar los triunfitos (por poner un ejemplo), pues vale (más que nada porque a mi no me afecta, que no voy ni jarto vino).... pero hombre de Dios, señor regidor de fiestas... con MClan no! no! no! y no! Y si sólo fuera por los chiringos... pues bueno (puede que haya gente con pocas pretensiones de visualización a quienes les de igual tener que ponerse 29 metros más lejos para que los susodichos chiringuitos no les tapen el escenario), pero es que aparte de esto, a los organizadores no se les ocurrió otra cosa mejor que meter unas cuantas decenas más de barbacoas entre el público para aquéllos que con las prisas y las emociones de poder ver a MClan por la cara (que hay que decir que era gratis, eso sí), se habían olvidado de cenar en casa, y claro, aprovechando estas coyunturas y algunas otras, pues sacar unos eurillos para el Ayuntamiento gracias a la venta de butifarras, chorizos, longanizas y otros productos porcinos varios (para la gracia de los demás, que llegamos a casa apestando a torrada).

Pobrecitos los murcianos, que además venían con toda la buena intención del mundo a grabar un videoclip, pero para mi que tendrán que repetirlo en otro lugar un poco más decente en el que no se vean morcillas de cebolla volando sobre las cabezas del público.... Eso sí, graciosos lo fueron un rato. El chiste de la noche: "Vamos! esas palmas de Mallorca!" (me parto). Pero ellos ahí, aguantando el tipo como buenamente podían e intentado hacerlo lo mejor posible.

Aparte de estos contratiempos, la verdad es que la actuación me gustó bastante, sobretodo las poses jaggerianas de Carlos Tarque... Aunque lo mejor vendría después del concierto... Mi último regalo de reyes magos de la reina Sofía!! oeoeoeoeoe... una bufanda mona monísima y coloreada coloreadísima xDD

Ale, y me voy yendo, que la churri vino ayer y hoy me saca de paseo :)

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